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Los dirigidos por Gustavo Becerra consagraron así un año redondo, más por haberles ganado a los del Lago, en lo que podría considerarse un clásico de este deporte.
Si bien comenzó mejor el equipo de Miguel Interllige, los maipucinos lograron corregir sus errores defensivos y aprovechar las falencias ajenas para dar vuelta una historia que parecía perdida.
Regatas, apoyado en los hermanos Stahringer, funcionó como un relojito y contó con el gran aporte, sobre todo desde el tiro de pena máxima, del gran Emiliano de La Rosa, que tuvo 100% de efectividad y convirtió seis penales, con esa cuota de magia que impone en la ejecución.
Pero finales son finales, y hay errores que se pagan. Faltando cuatro minutos para la finalización del primer período, Manuel Avallone se tuvo que ir a las duchas por una infracción innecesaria.
Allí Maipú comenzó a dar vuelta la historia. Se afianzó en defensa, Becerra mandó a la cancha a Leonardo Gutilla y comenzó a dañar a su adversario. Aunque le costó bastante, porque se topó con un inspiradísimo Agustín Luján, quien atajó hasta lo inatajable.
Maxi Pierani, Jesús González, Eric Aciar y Leo Gutilla formaron una sociedad perfecta, aprovechando el buen aporte de Lucas Astargo, quien metió todas las que tuvo por el extremo derecho.
Pero para poder festejar, los maipucinos tuvieron que esperar al minuto final (varias veces el reloj no fue parado), cuando por fin pudieron pasar arriba en el marcador y sentenciar una victoria que les sirvió para cerrar un año ideal, en el que obtuvo los torneos Vendimia, Apertura, Clausura y Anual.
Lamentablemente, el festejo casi termina en una gresca, pero los ánimos se calmaron y hubo chapuzón en la pileta del Ribosqui.